LATENCIA: cuando la moda deja de ser objeto para convertirse en sistema

LATENCIA: cuando la moda deja de ser objeto para convertirse en sistema

En Colombiamoda 2026, donde muchas pasarelas apostaron por la nostalgia o por el impacto inmediato, Latencia, la propuesta de la Institución Universitaria Salazar y Herrera, encontró su fuerza en una idea mucho más sutil: aquello que existe antes de hacerse visible. No fue una colección construida alrededor de una tendencia, sino una reflexión sobre los procesos invisibles que preceden toda transformación.

La noción de latencia, entendida como ese estado de espera en el que una idea, una emoción o un cambio aún no se manifiestan por completo, se convirtió en el hilo conductor de una propuesta que exploró la moda como un lenguaje capaz de conectar disciplinas, tecnología y sensibilidad. Más que presentar una sucesión de looks, la pasarela construyó un universo donde cada elemento respondía a una misma narrativa.

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto fue su carácter colaborativo. La colección nació del trabajo conjunto de estudiantes de Diseño de Modas, Diseño Gráfico, Animación, Producción Musical, Mercadeo, Comunicación Organizacional e Ingeniería Electrónica, demostrando que el diseño contemporáneo difícilmente puede entenderse desde una sola perspectiva. Cada disciplina aportó una mirada distinta para construir una experiencia que iba mucho más allá de la ropa.

Esa visión interdisciplinaria también estuvo presente en la puesta en escena. La iluminación, el sonido, los recursos audiovisuales y la dirección creativa acompañaban las prendas sin competir con ellas. Todo parecía diseñado para reforzar la sensación de que el proceso creativo nunca es lineal, sino un diálogo constante entre diferentes lenguajes.

Las prendas reflejaban esa misma idea de transformación continua. Las siluetas alternaban entre estructuras definidas y volúmenes más fluidos, mientras las texturas y los materiales transmitían una sensación de movimiento permanente. Más que representar una identidad fija, la colección hablaba de personas en constante evolución, de cuerpos y pensamientos que cambian junto con el entorno que los rodea.

Lo más valioso de Latencia fue que no intentó demostrar que la academia puede competir con la industria. En cambio, recordó que muchas de las ideas que terminan transformando la moda nacen precisamente en los espacios donde todavía existe la libertad de experimentar, cuestionar y equivocarse. Esa capacidad de explorar sin las limitaciones del mercado fue evidente a lo largo de toda la propuesta.

En una edición de Colombiamoda marcada por conversaciones sobre innovación, sostenibilidad y nuevos modelos de creación, la participación de la Institución Universitaria Salazar y Herrera reafirmó el papel de las universidades como espacios donde se construye el futuro de la industria. No solo por el nivel técnico de los proyectos presentados, sino por la manera en que entienden el diseño como un ejercicio colectivo que integra conocimiento, creatividad y tecnología.

Al final, Latencia dejó una idea que permanece incluso después de que termina el desfile: antes de que una tendencia exista, antes de que una colección llegue a una pasarela y antes de que una innovación transforme la industria, siempre hay un periodo silencioso donde las ideas toman forma. Fue precisamente ese momento, casi imperceptible, el que esta propuesta logró convertir en moda.



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