Louis Vuitton emprende el camino junto a Singer

Louis Vuitton emprende el camino junto a Singer

Guiada por su filosofía del Art of Travel, Louis Vuitton aporta su experiencia y savoir-faire a un excepcional proyecto automovilístico. En una estrecha colaboración, Louis Vuitton y Singer, el atelier californiano reconocido por sus restauraciones altamente personalizadas de los clásicos Porsche 911, presentan hoy dos automóviles extraordinarios.

El primero, un Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic, luce una exclusiva carrocería en los colores icónicos de la Maison, azafrán, azul cobalto y amarillo, especialmente creada con y para Louis Vuitton. Su contraparte, un Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic Turbo, concebido por Nicolas Ghesquière, Director Artístico de las Colecciones Femeninas de Louis Vuitton, es un cabriolet acabado en blanco Calcaire Lutétien y complementado con exquisitos detalles en maderas nobles. Ambos vehículos incorporan creaciones Louis Vuitton hechas a medida, transformando cada viaje en una auténtica celebración del arte de viajar.

Un reloj de tablero Tambour: el origen de una aventura automovilística sin precedentes

Las restauraciones automovilísticas nacidas de la colaboración entre Louis Vuitton y Singer surgieron a partir de una conversación con la compañía californiana, visionaria en el mundo de los automóviles excepcionales y reconocida por su meticuloso enfoque hacia la personalización de vehículos.

“Esta aventura única y extraordinaria comenzó con una solicitud para crear un reloj de tablero para un automóvil reimaginado por Singer. Además del diseño y la producción de este reloj por los talleres de La Fabrique du Temps Louis Vuitton en Suiza, rápidamente comprendimos que esta colaboración con Singer podía extenderse a la personalización de cada elemento funcional del vehículo, potenciándolos mediante nuestra experiencia en marroquinería y relojería”, comparte Jean Arnault, Director de Relojería de Louis Vuitton.

Rob Dickinson, Fundador y Presidente Ejecutivo de Singer, explica: “Las especificaciones elegidas por Louis Vuitton nos expusieron a técnicas y métodos desarrollados durante décadas de experiencia. Confiaron en nosotros su prestigiosa marca, sus tradiciones y su visión, y fue un placer unir nuestros dos mundos”.

En el corazón del proyecto se encuentra un reloj mecánico desmontable que puede convertirse en un reloj de escritorio. Su diseño está inspirado en el icónico reloj Tambour, reconocible por su característica silueta y sus doce letras pulidas y grabadas que forman el nombre de la Maison en el bisel. Una vez integrado en el habitáculo, pronto quedó claro que la participación de Louis Vuitton no podía limitarse a este único reloj.

El rediseño del cuadro de instrumentos, un importante desafío técnico y estético, se convirtió entonces en algo esencial para garantizar una absoluta coherencia en el interior. Lo que podría parecer un detalle menor representó todo un año de trabajo constante. Los diseñadores de la Maison reinventaron cada detalle, incluyendo el velocímetro, el cuentarrevoluciones y los indicadores, para incorporar los códigos gráficos icónicos de la línea Tambour, especialmente a través de sus agujas, terminaciones, esferas y sistemas de índices.

El lenguaje visual elegido habla por sí mismo: un intenso tono azul cobalto acompañado de destellos de naranja brillante en las inscripciones, creando un equilibrio perfecto entre la experiencia relojera y las exigencias rigurosas de la industria automovilística.

Inspirado en la filosofía de Louis Vuitton en torno al Art of Travel, el proyecto dio como resultado un vehículo completamente reimaginado.

“El objetivo era crear una verdadera síntesis entre el lenguaje arquitectónico y atemporal de Singer y la cultura de Louis Vuitton, caracterizada por materiales refinados, viajes y expresión del estilo”, explica Octave Chany, Project Lead Designer de Singer.

Esta colaboración creativa marca un momento histórico para Louis Vuitton. Por primera vez, la Maison crea un automóvil bajo una identidad de marca compartida, algo igualmente inédito para Singer.

Para Louis Vuitton, el automóvil trasciende su función como simple medio de transporte: se convierte en un mundo íntimo, una expresión de personalidad y un pilar del arte de vivir. Louis Vuitton ha elegido expresar su visión a través de un coupé reimaginado mediante los servicios Classic de Singer y un cabriolet reimaginado mediante sus servicios Classic Turbo, inspirados en la luz y en un espíritu nómada.

Inspiradas en el espíritu de libertad de California, estas creaciones están profundamente arraigadas en el legado y el ADN de la Maison, ofreciendo una experiencia en la que el propio viaje se convierte en una obra de arte en movimiento.

Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic: la expresión más contemporánea del Art of Travel de Louis Vuitton

Con su carrocería en azafrán y azul cobalto, y equipado con un portaequipajes especialmente diseñado capaz de transportar un baúl, una tabla de surf o un par de esquís, este Porsche 911 fue reimaginado por Singer según las especificaciones concebidas por Louis Vuitton y declara inmediatamente su propósito: este automóvil ha sido diseñado para realizar viajes épicos.

Su silueta fluida y aerodinámica deja entrever naturalmente sus capacidades de rendimiento. Sin embargo, son sobre todo los detalles los que expresan plenamente lo que Louis Vuitton entiende por Art of Travel.

Resultado de un cuidadoso y meticuloso trabajo creativo, cada elemento y componente ha sido reimaginado para alcanzar estándares de savoir-faire pocas veces vistos en la industria automovilística, con un énfasis particular en transmitir un significado real.

El tono azafrán, presente en los archivos de la Maison desde hace más de un siglo y medio y utilizado en sus embalajes durante más de veinte años, también dialoga con el Bahama Yellow, un color emblemático estrechamente relacionado con los primeros encargos de Singer.

Además, mantiene una conexión especial con el mundo automovilístico al rendir homenaje a los baúles de viaje diseñados para Citroën en 1924. Estos estuches de viaje ya incorporaban refuerzos interiores en azul cobalto.

Esta combinación de dos tonos encarna especialmente bien la identidad de Louis Vuitton, al igual que el hilo amarillo brillante utilizado en las costuras de los asientos, las puertas, la marroquinería y los baúles.

En las carreras automovilísticas, los colores se convirtieron en un importante medio de identificación desde 1900, cuando la Gordon Bennett Cup introdujo un sistema de colores nacionales para los participantes. El automóvil clásico incorpora neumáticos de demostración en azul cobalto, inspirados en las asas y cintas de los embalajes de la Maison y completando una identidad visual definida por la sutileza.

Este enfoque también se refleja en la rejilla de entrada de aire del motor trasero, que incorpora discretamente un motivo geométrico formado por las iniciales L y V.

Louis Vuitton ha llevado naturalmente su identidad al interior del automóvil. El habitáculo está completamente revestido de cuero en un tono natural inspirado en el cuero VVT, uno de los materiales más utilizados por la Maison.

Utilizado en asas, correas de hombro, ribetes y etiquetas de su excepcional equipaje y en sus bolsos de lona recubierta, este cuero constituye una de las firmas más icónicas de Louis Vuitton.

Los artesanos expertos de Louis Vuitton seleccionaron su cuero preferido para los asientos, escogiendo el acabado y el color para complementar perfectamente el revestimiento inspirado en el VVT que recorre el interior. El trabajo de marroquinería interior fue posteriormente realizado por el equipo de Singer.

La atención al detalle ha sido absoluta. Los bordes de las manijas de las puertas utilizan la misma técnica de teñido de cantos empleada en los bolsos de Louis Vuitton, mientras que las costuras están realizadas con hilo amarillo.

El grabado con patrón de diamantes presente en los asientos, el revestimiento del maletero delantero y el compartimento del motor trasero evoca el motivo de “malletage” característico del interior de los baúles de Louis Vuitton.

Para garantizar la comodidad del conductor y del pasajero, los asientos incorporan ojales de ventilación. Cada uno ha sido elaborado y acabado a mano y presenta los icónicos diseños de flores Monogram de Louis Vuitton, un motivo que también aparece en el parasol y los reposacabezas, en diálogo con el parabrisas.

Esta atención al detalle ha sido el principio rector de los artesanos de Louis Vuitton y Singer. Cada componente del vehículo encarna una ambición estética pocas veces alcanzada en el diseño automovilístico contemporáneo.

Los accesorios de plástico habituales en el interior de un automóvil han sido sustituidos por componentes artesanales fabricados con materiales naturales de primera calidad.

Los mandos de ajuste, interruptores, cerraduras, tiradores y salidas de aire han sido fabricados en metal, principalmente con baño de rodio, utilizando técnicas artesanales tradicionales. Cada componente ha sido acabado individualmente a mano mediante técnicas comparables a las empleadas en la creación de un reloj de alta relojería.

Las sensaciones táctiles, así como elementos como los reflejos y el juego de luces, han sido cuidadosamente estudiados y adaptados, recurriendo al savoir-faire relojero en técnicas de pulido y acabado satinado. Los colores específicos se han conseguido mediante anodizado o galvanoplastia.

“Lo que hace especialmente emocionantes proyectos como este es precisamente la oportunidad de desafiar estas limitaciones y explorar nuevos enfoques hacia la estética, la identidad y la artesanía dentro de la ingeniería automovilística. Proyectos de esta escala y exclusividad permiten alcanzar un nivel de atención al detalle poco habitual en el mundo del automóvil. Cada transición entre materiales, cada reflejo metálico, cada superficie moleteada, cada interacción mecánica y cada elemento gráfico ha sido considerado meticulosamente, a menudo a un nivel casi microscópico”, explica Octave Chany.

Esta atención a los detalles más pequeños se aplicó a todo el vehículo, incluidos los acabados de los componentes técnicos del motor, realizados por el equipo de Singer con un nivel de refinamiento sin precedentes.

Los tapones de combustible y aceite, por ejemplo, incorporan en sus inscripciones la tipografía distintiva utilizada en los componentes de relojería de Louis Vuitton.

Paso a paso, cada elemento del automóvil ha sido diseñado y fabricado bajo pedido. Este enfoque se extendió naturalmente a los accesorios para pasajeros presentes en este extraordinario vehículo.

“Con la creación de ambos automóviles, Louis Vuitton ha recurrido por primera vez a la totalidad de su savoir-faire, reuniendo la experiencia de cada métier de la Maison en un proyecto automovilístico único y exclusivo. Cada departamento de Louis Vuitton ha contribuido a esta iniciativa interdisciplinaria sin precedentes, desde los fabricantes de baúles y artesanos de marroquinería hasta los equipos de moda y calzado, e incluso los relojeros de La Fabrique du Temps Louis Vuitton”, destaca Jean Arnault.

Una cápsula exclusiva para el Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic: una colección creada para viajar

Para celebrar verdaderamente el Art of Travel, Louis Vuitton ha vestido al propietario del automóvil con el mismo cuidado con el que vistió al propio vehículo.

Las piezas están confeccionadas en cuero Millésime, seleccionado por su extraordinaria calidad. Su apariencia se asemeja al cuero utilizado en el interior del automóvil y sus colores combinan con los del habitáculo, haciendo que la cápsula se perciba como una extensión del interior más que como un guardarropa independiente.

El look comienza con el conductor: una chaqueta de carreras confeccionada en cuero de grano natural, con cierre de cremallera perforado y tres ojales de flores Monogram en el pecho, un motivo tomado directamente de los asientos y el parasol del automóvil.

El forro de seda reproduce discretamente la flor bordada, un detalle visible únicamente para quien la lleva.

Debajo, unos jeans de corte recto confeccionados en denim pesado de algodón y seda han sido lavados para conseguir una estética desgastada, con discretas costuras en contraste, un botón grabado en tono dorado envejecido y una etiqueta Louis Vuitton x Singer en la parte trasera de la cintura.

Para conducir, el calzado se presenta en dos opciones: las LV Rally, unas zapatillas para automóvil adornadas con las iniciales LV en el lateral y una suela con almohadilla de goma; o las LV Remix Derby, una silueta más lifestyle con detalles inspirados en el legado de la Maison, acompañada de un llavero azul profundo decorado con el proyecto “Louis Vuitton Singer” y ojales de flores Monogram.

Los guantes de conducción están perforados y disponibles en tono natural o azul cobalto. Finalmente, un casco de carreras fabricado en carbono y fibra de vidrio, revestido en piel de becerro y acabado con una visera remachada, completa el look.

Incluso las llaves reciben un tratamiento personalizado. Una funda con capacidad para seis llaves se abre para revelar un sello Louis Vuitton x Singer. Como alternativa, un llavero tipo cloche, que destaca por el característico azul de la Maison, puede sujetarse al asa de un bolso o llevarse alrededor del cuello.

Una pochette para los documentos del automóvil, inspirada en las fundas de negocios de los años cincuenta, incorpora un interior azul en contraste y un compartimento con cremallera para bolígrafo.

El equipaje está diseñado a medida para el automóvil. Un bolso para casco inspirado en los años cincuenta transporta el casco personalizado, con herrajes en un tono que coincide con el tapón de combustible.

El Bisten, descendiente directo de las maletas que la Maison catalogó por primera vez en 1892, incorpora un asa azul y una etiqueta identificativa y mantiene el vestuario plano y sin arrugas.

El Keepall, un icono de la Maison desde 1930, permite transportar una semana de vestuario dentro del habitáculo, mientras que un par de bolsos para el maletero delantero ha sido diseñado para encajar perfectamente en la parte frontal del automóvil.

Ya en 1897, el visionario Georges Vuitton ofrecía baúles diseñados específicamente para automóviles, capaces de fijarse en la parte trasera o sobre el techo de los vehículos.

Estaban equipados con cerraduras especializadas y patentadas, una auténtica revolución para la época. La innovación no residía únicamente en su funcionalidad, sino también en su diseño: los baúles eran planos para facilitar su apilamiento, maximizando el espacio y aumentando su practicidad.

Esta experiencia en diseño se complementaba con un material innovador, la lona “Vuittonite”, impermeable y flexible, que además podía teñirse para combinar con el color del automóvil y ofrecer una propuesta completamente personalizada.

Ligeros y adaptables, los Louis Vuitton Auto Trunks seguían de cerca los contornos y curvas de las carrocerías. A partir de 1905, se incorporó una amplia gama de accesorios, incluidos kits especializados para comidas al aire libre y los ingeniosos “Sacs Chauffeurs” impermeables, que aprovechaban el espacio entre las ruedas de repuesto para guardar sombreros y objetos personales.

Diseñado para adaptarse perfectamente a la forma del automóvil, el portaequipajes personalizado transporta todo lo necesario para el viaje, incluida, por ejemplo, una tabla de surf Louis Vuitton.

Fabricada a mano en Angers antes de viajar a la costa atlántica para recibir su recubrimiento de resina y sus quillas, la tabla incorpora un marquetería Monogram en roble claro y nogal oscuro que requiere incontables horas de trabajo artesanal.

Un par de esquís completa la propuesta. Fabricados en los Alpes franceses a partir de madera, titanio y acero, la combinación de materiales naturales y técnicos garantiza resistencia, respuesta y agilidad.

En conjunto, estos accesorios representan una expresión contemporánea completa de la experiencia histórica de Louis Vuitton en el diseño de equipamiento funcional para el automóvil y los viajes.

Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic Turbo: cuando la moda se encuentra con el diseño automovilístico

Una vez finalizado el diseño del coupé, la colaboración creativa entre Louis Vuitton y Singer se fortaleció y amplió con otro proyecto importante: el desarrollo de un cabriolet turboalimentado bajo la dirección visionaria de Nicolas Ghesquière, Director Artístico de las Colecciones Femeninas de Louis Vuitton.

Con una carrocería en blanco marfil sutilmente realzada con toques de marrón, el automóvil revela un interior donde el cuero y la madera armonizan en un sofisticado homenaje a la elegancia de las clásicas embarcaciones a motor.

“El diseño automovilístico es una pasión que siempre ha estado dentro de mí. Mi colaboración con Singer ha sido una oportunidad para reconectar con este fascinante mundo, una magnífica ocasión para explorar automóviles verdaderamente excepcionales”, destaca Nicolas Ghesquière.

El Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic Turbo encarna la visión de Nicolas Ghesquière a través de su deseo de fusionar dos mundos distintos: el náutico y el automovilístico.

Esta fusión refleja directamente el enfoque del diseñador, quien incorpora con frecuencia mundos contrastantes en sus colecciones. El uso de madera otorga a este cabriolet una personalidad única y decididamente contemporánea, en línea con la visión creativa que ha caracterizado durante años a Nicolas Ghesquière.

El automóvil, una fuente inagotable de inspiración, ha sido un tema recurrente en sus colecciones desde su llegada a Louis Vuitton, como demuestra la icónica sesión fotográfica de su primera campaña.

Trabajando estrechamente con los equipos de Singer, Nicolas Ghesquière materializó su visión del automóvil ideal: un vehículo abierto al mundo, a la naturaleza y a la plenitud de la vida, que favorece el contacto directo con el sol y una profunda sensación de sensualidad.

La elección de un cabriolet era evidente. Desde el inicio del proyecto, lo imaginó como la encarnación del espíritu de Louis Vuitton: elegante, moderno y contundente.

El cabriolet es, por tanto, tan sensual como potente, combinando un diseño sofisticado con capacidades excepcionales.

Mientras que el gran alerón trasero, característico de los modelos turboalimentados, subraya sus prestaciones, el compartimento de equipaje trasero de apertura posterior constituye una impresionante hazaña de ingeniería, revelando una cubierta de madera inspirada en la teca que prolonga el diálogo con la belleza atemporal de las embarcaciones a motor.

La paleta cromática combina una evocación del Calcaire Lutétien, la piedra caliza blanca que ha dado forma al paisaje parisino, incluida la histórica sede de la Maison en Pont Neuf frente al Sena, con exquisitos detalles dorados que adornan el automóvil como discretas joyas y los tonos naturales del cuero y la madera.

Todo ello refleja el sentido del refinamiento de Nicolas Ghesquière y una forma de vida intrínsecamente vinculada al Art of Travel de Louis Vuitton.

Al igual que en el coupé, cada elemento del vehículo, tanto funcional como decorativo, ha sido reimaginado por los equipos de Louis Vuitton y Singer, con la misma atención a los detalles, materiales, savoir-faire y acabados.

Cada componente es único e integra diversos elementos de madera, incluidos los parachoques, que representaron un desafío adicional para los diseñadores e ingenieros involucrados en el proyecto.

“La profundidad del diálogo establecido entre los mundos del diseño automovilístico, la alta relojería y la marroquinería hace que estos dos automóviles sean especialmente extraordinarios. La colaboración con Nicolas Ghesquière fue igualmente fundamental para elevar el concepto. Su sensibilidad hacia las proporciones, las siluetas y la expresión cultural aportó una perspectiva que llevó los automóviles más allá del diseño automovilístico tradicional”, señala Octave Chany.

El reloj de tablero personalizado no está integrado en la instrumentación situada detrás del volante. En su lugar, ocupa el centro de la consola, revestida en cuero natural, donde unos indicadores dorados, una esfera acabada exactamente en el tono de la carrocería exterior y una llave de encendido dorada a juego crean un diálogo continuo entre el interior y el exterior.

El tablero lleva la firma de Louis Vuitton, que también aparece después del anochecer en las luces traseras, mientras que un distintivo parche de cuero en el volante, uno de los detalles característicos de Nicolas Ghesquière, refuerza sutilmente la identidad de la Maison.

Todos los elementos funcionales están fabricados en metal, con la misma meticulosa atención a los acabados y tratamientos de superficie que en el automóvil Classic, en armonía con la precisión de la alta relojería.

Debajo del reloj de tablero, el revestimiento de la palanca de cambios evoca la silueta del bolso Noé mediante su cordón de cuero natural.

Detrás de los asientos, tapizados en cuero sobre una estructura técnica de madera, se encuentra un compartimento de equipaje desarrollado específicamente para la singular forma del automóvil.

Está fabricado en madera barnizada mediante la misma técnica empleada en las cubiertas de las lanchas. Hay espacio suficiente para el equipaje Louis Vuitton hecho a medida para el automóvil, así como para la capota ligera, inspirada a su vez en el mundo náutico.

Los paneles de madera también recubren el compartimento del motor trasero y el maletero delantero, donde se encuentra un baúl personalizado compuesto por tres estuches que encajan entre sí para crear compartimentos de almacenamiento altamente funcionales y elegantemente elaborados.

Las correas de cuero con hebillas de pasador en los capós delantero y trasero evocan sutilmente referencias al automovilismo, las tradiciones de fabricación de baúles y las correas de los relojes.

Una cápsula exclusiva para el Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic Turbo: una colección personalizada para viajes refinados

Para mejorar la experiencia de conducción de este excepcional cabriolet turboalimentado, Nicolas Ghesquière ha diseñado una cápsula exclusiva en la que cada pieza responde al automóvil.

La propuesta toma como referencia el propio lenguaje del cabriolet: la carrocería blanca, la madera y el dorado llevado como una joya, de modo que todo aquello que el conductor lleva consigo prolonga el automóvil en lugar de simplemente acompañarlo.

El tiempo se encuentra en más de un lugar. El reloj de tablero, ya situado en el centro de la consola, encuentra su equivalente en la muñeca con el Tambour Automatic, una pieza de cuarenta milímetros en cerámica y oro amarillo cuyo brazalete recorre la muñeca sin interrupciones y sin pasador visible.

Cuando ninguno de los dos está en uso, ambos descansan en el Coffret Tresor, creado originalmente por Georges Vuitton en 1896 y reeditado aquí como un conjunto de dos piezas: uno sostiene el reloj sobre su cojín, mientras que el otro guarda el reloj de tablero, listo para volver a colocarse junto a la palanca de cambios.

Un estuche más pequeño, de doble solapa y cierre magnético, transporta únicamente el reloj de pulsera.

Para el conductor, un traje hecho a medida en seda de paracaídas incorpora la segunda inicial de la Maison mediante costuras elevadas en forma de V, en lugar de cualquier logotipo. Los tiradores de las cremalleras y los broches están discretamente grabados.

Los guantes de conducción siguen la forma de la mano en cuero trenzado y presentan un único broche Monogram pintado a mano, evocando la madera que recubre el habitáculo.

Las LV Sneakerina se mantienen bajas y ligeras bajo los pies, mientras que su identidad se revela únicamente mediante un recorte lateral.

Completan el look unas gafas de sol en oro y acetato que esconden una flor Monogram bajo una de las lentes, acompañadas de un casco de carbono, fibra de vidrio y acabado en crema barnizada, con visera en tono tostado.

Lo que transporta el automóvil se considera con la misma atención que lo que lleva el conductor. Un portatrajes se pliega de forma plana contra el habitáculo e incorpora una percha y una etiqueta identificativa.

El Alma adopta una forma de viaje más flexible y el Express recupera en su interior el motivo malletage del revestimiento de los baúles, mientras que el Noé reproduce la silueta con cordón que inspira la palanca de cambios.

El Cruiser tiene el tamaño justo para poco más que un par de guantes y unas gafas de sol, con un asa que permite mantenerlo abierto.

La Petite Malle está fabricada en una madera que refleja los detalles más refinados del vehículo, utilizando una especie cuyo tono cálido armoniza perfectamente con la paleta característica del automóvil. Los documentos del automóvil único viajan en su propio estuche plano.

El equipaje de mayor tamaño está construido específicamente para el automóvil. El baúl de tres partes instalado en el maletero delantero puede extraerse como tres estuches individuales cuando el viaje lo requiere.

El Keepall 45 incorpora una funda extraíble que proporciona protección adicional y transforma su apariencia, como un automóvil que espera bajo su propia cubierta.

Las llaves reciben la misma importancia que el automóvil que abren. Un llavero incorpora el LV Blazon, emblema de la colección, mientras que el collar Monogram Heritage cuelga de una cadena un llavero de cuero y un medallón, llevando la llave del vehículo cerca del cuerpo.

Incluso el pequeño estuche diseñado específicamente para las llaves está acabado con costuras amarillas en contraste.

Louis Vuitton y la elegancia automovilística: un regreso al futuro

Desde su fundación en 1854, Louis Vuitton ha estado intrínsecamente vinculada al mundo de los viajes y ha sido sinónimo de la evolución de los medios de transporte.

Desde finales del siglo XIX, el auge del automóvil se convirtió en un terreno fértil para la innovación dentro de la Maison, ofreciendo a los conductores una variedad de baúles, equipaje y accesorios diseñados para ser tan prácticos como refinados.

En 1909, los gemelos Pierre y Jean Vuitton, nietos de Louis Vuitton, fueron un paso más allá y diseñaron su propio automóvil, construido sobre un chasis deportivo producido por el fabricante Stabilia, para mostrar los productos de la Maison, entonces dirigida por su hermano Gaston-Louis Vuitton.

Después de equipar a los equipos que participaron en las grandes carreras París–Pekín y Nueva York–París, pasando por Moscú, la Maison llegó a suministrar ambulancias durante la Primera Guerra Mundial.

Posteriormente colaboró con los diseñadores automovilísticos más prestigiosos y los principales fabricantes de automóviles durante el periodo de entreguerras, proporcionando equipaje para algunos de sus modelos más icónicos.

Aunque la estandarización industrial a partir de la década de 1940 puso fin a la era de las carrocerías personalizadas y, con ellas, de los baúles hechos a medida, Louis Vuitton continuó recibiendo encargos especiales, especialmente para equipaje diseñado para encajar perfectamente en el maletero de un automóvil.

La conexión de Louis Vuitton con el mundo automovilístico continuó durante las décadas de 1980 y 1990 gracias a una serie de iniciativas emblemáticas que celebraban tanto el diseño como el legado.

La Maison desarrolló baúles y equipaje contemporáneos y personalizados para concept cars.

El Concours d’Élégance automovilístico organizado por Louis Vuitton en París, con eventos en Bagatelle y posteriormente en Saint-Cloud, así como en Inglaterra, especialmente Londres, y en el Rockefeller Center de Nueva York, atrajo a grandes multitudes.

El Louis Vuitton Design Award reconocía los concept cars más innovadores.

Los grandes rallies internacionales Louis Vuitton Classic Run cautivaron a coleccionistas y admiradores de la época dorada del automóvil, encarnando la esencia misma de los viajes.

La relación entre Louis Vuitton y el mundo automovilístico, caracterizada por la creatividad, la modernidad y una búsqueda constante de la excelencia, naturalmente fomentó un estrecho diálogo con Singer durante el desarrollo de ambos automóviles.

Singer: reimaginando la industria automovilística

Fundada en California en 2009, Singer representa una filosofía expresada como “A Relentless Pursuit of Excellence”.

La compañía se ha hecho reconocida por su colaboración con propietarios de Porsche 911 clásicos para reimaginar sus automóviles.

Su enfoque se define por tres principios fundamentales: belleza, artesanía e ingeniería; una celebración de algunos de los automóviles deportivos más icónicos del mundo; y una profunda conexión con California y su cultura automovilística.

Los servicios de Singer permiten a los propietarios restaurar y personalizar automóviles deportivos analógicos cautivadores para la carretera y los circuitos.

La compañía opera en dos instalaciones: una en California, donde fue restaurado el automóvil Classic, y otra en Inglaterra, donde se creó el Turbo Cabriolet.

Hoy, la marca Singer cuenta con una comunidad global de entusiastas. Este año, su influencia en el mundo automovilístico fue reconocida cuando Singer fue celebrada como Central Feature Marque en el prestigioso Goodwood Festival of Speed del Reino Unido.

La colaboración entre Louis Vuitton y Singer ha dado como resultado dos automóviles excepcionales, en los que cada detalle tiene un significado.

Una unión de savoir-faire que crea una sinergia excepcional

La colaboración entre Louis Vuitton y Singer, singular y sin precedentes, trasciende una simple asociación. Representa el encuentro de dos mundos de excelencia, donde la profundidad del intercambio ha moldeado profundamente las identidades distintivas de cada Maison.

“Esta colaboración ha sido una experiencia única de crecimiento mutuo. El proyecto nos ha proporcionado nuevos conocimientos y perspectivas. Una colaboración fructífera que también ha puesto de manifiesto la sinergia y el entusiasmo entre todos los departamentos de la Maison”, explica Jean Arnault, Director de Relojería de Louis Vuitton.

Impulsados por la ambición de alcanzar un nivel excepcional de artesanía sin comprometer la integridad ni la funcionalidad de los vehículos, los equipos de Louis Vuitton y Singer han reimaginado los dos automóviles.

Los han dotado de una personalidad única y futurista, conservando al mismo tiempo el carácter atemporal y la autenticidad técnica de la icónica arquitectura automovilística de los dos Porsche 911 clásicos que sirvieron como base para el trabajo de Singer.

Cada decisión de diseño fue el resultado de un delicado equilibrio entre innovación audaz y homenaje cuidadosamente considerado.

Era fundamental que cada elección siguiera siendo viable y estuviera perfectamente alineada con los estrictos requisitos de ingeniería, durabilidad, ergonomía y diseño.

“Era importante mantenerse fiel a la idea de un vehículo funcional y útil. Más allá de la estética, el automóvil debía continuar expresando la noción emocional del viaje, tan profundamente arraigada en el ADN de Louis Vuitton, al mismo tiempo que preservaba la pureza, el manejo y la integridad técnica que definen a Singer”, añade Octave Chany.

Los dos automóviles reimaginados por Louis Vuitton y Singer, que reúnen todo el alcance de sus respectivos savoir-faire, se erigen como un manifiesto de una búsqueda continua de la perfección, encarnando un arte de vivir impulsado por el rendimiento, la calidad y la belleza.

Resumen de especificaciones

Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic

  • Chasis coupé tipo 964
  • Carrocería ligera de fibra de carbono en color azafrán con alerón trasero activado por velocidad
  • Motor bóxer de seis cilindros, atmosférico y refrigerado por aire de 4,0 L
  • Transmisión manual de seis velocidades
  • Tracción trasera
  • Sistema de frenos carbocerámicos

Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic Turbo

  • Chasis cabriolet tipo 964
  • Carrocería ligera de fibra de carbono en blanco Calcaire Lutétien con alerón trasero tipo “whale tail”
  • Motor bóxer de seis cilindros biturbo de 3,8 L con intercooler aire-agua
  • Transmisión manual de seis velocidades y modos de conducción seleccionables
  • Tracción trasera
  • Sistema de frenos carbocerámicos


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