Dolce&Gabbana Alta Gioielleria – Taormina 2026

Hay lugares que se visitan y lugares con los que se sueña. Taormina pertenece a estos últimos. Es aquí donde Dolce&Gabbana elige celebrar Sicilia.
Desde hace siglos, viajeros, artistas, escritores y visionarios llegan hasta este rincón en busca de una imagen de Sicilia que parece existir únicamente en el límite entre la realidad y la imaginación. Suspendida entre el mar y el volcán, entre la luz del Mediterráneo y la memoria de las civilizaciones que la han habitado, Taormina reúne todas las almas de la isla: el alma de la fe, el alma del mito y el alma de la pasión.
Aquí, la devoción permanece viva en los gestos que se transmiten de generación en generación. Los dioses aún parecen habitar el paisaje, mientras las historias humanas siguen hablando del orgullo, el amor y el honor de una tierra como ninguna otra en el mundo.
Para Dolce&Gabbana, Taormina no es simplemente un destino; es una declaración de amor. Un lugar donde la belleza se manifiesta en todas sus formas: en el arte, la arquitectura, la naturaleza y la tradición.
Con El Sueño Siciliano, Dolce&Gabbana rinde homenaje al alma más auténtica de Sicilia a través de tres relatos. La Divina Devoción Siciliana, donde la memoria y la espiritualidad se transforman en Alta Gioielleria; Le Devote delle Dee dell’Olimpo, donde el mito cobra nueva vida a través de la Alta Moda; y Onore in Sicilia. Cavalleria Rusticana, donde el honor, la pasión y el carácter siciliano toman forma en la Alta Sartoria.
Tres visiones. Tres expresiones de una misma alma. Un único sueño siciliano.


Antes de convertirse en uno de los destinos más emblemáticos del Mediterráneo, San Domenico fue un lugar de silencio y contemplación. Con vistas al mar, entre jardines perfumados y terrazas suspendidas sobre la luz del mar Jónico, nació como un convento dominico. Fundado en la Edad Media, durante siglos preservó una dimensión espiritual que aún hoy parece habitar sus piedras.
Cada época ha dejado aquí su huella: los nobles normandos, las órdenes religiosas, los viajeros del Grand Tour, así como los artistas, escritores y aristócratas europeos que hicieron de Taormina uno de los destinos más codiciados del mundo. Con el paso del tiempo, San Domenico se convirtió en mucho más que un lugar de llegada; pasó a ser un espacio de memoria, un punto de encuentro entre culturas, épocas y visiones. Entre el sereno recogimiento del monasterio y el encanto cosmopolita de Sicilia, todavía hoy, al recorrer sus claustros y jardines, es posible percibir la presencia de una historia milenaria: una historia de belleza, espiritualidad y asombro que convierte a Taormina en un lugar fuera del tiempo.
Con la presentación de Alta Gioielleria en el corazón de San Domenico, la devoción redescubre su dimensión más auténtica. Durante siglos, estos muros resguardaron el silencio de la oración, la gracia de la contemplación y el rigor intelectual de los Padres Dominicos. Incluso hoy, esa presencia parece seguir habitando los claustros, los jardines y las piedras desgastadas por el paso del tiempo.
Aquí, la devoción no es solo un recuerdo religioso, sino un sentimiento que atraviesa la vida siciliana. Vive en la fe, pero también en el amor por la familia, en la gratitud hacia las propias raíces y en el respeto por aquello que se transmite de generación en generación.
Por una noche, San Domenico vuelve a convertirse en un lugar de reflexión y asombro, un jardín del espíritu suspendido entre el cielo y el mar. En este escenario, las creaciones de Alta Gioielleria se transforman en preciosas expresiones de belleza, devoción y esplendor.
En San Domenico, la devoción no se representa: se vive. Entre estos muros, la belleza se convierte en contemplación. Allí donde antaño se custodiaba la fe, hoy se celebra la belleza.






